Pilar Torres

 Psicoterapeuta integradora experta en Trauma

Acompaño en el proceso psicoterapéutico desde una orientación integradora, a través de terapia individual online y otras herramientas prácticas como el movimiento o mindfulness, adaptadas a las necesidades únicas de cada persona, para así poder afrontar situaciones difíciles de la vida cotidiana y alcanzar un mayor bienestar, autonomía y equilibrio.

El objetivo es que este sea un espacio donde al final del proceso tú logres convertirte en tu propia fuente de calma, amor y cuidado. Porque solo conociéndonos, cuidándonos y aceptándonos con nuestras luces y sombras, podremos relacionarnos desde la compasión y lograr transformar nuestro pequeño mundo y nuestras relaciones.

Servicios

Nadie nace con problemas emocionales. A lo largo de la vida aprendemos formas de pensar, sentir y actuar que en algún momento nos pueden impedir ser felices, sobre todo cuando vamos madurando y los problemas y dificultades se acumulan.
Los profesionales de la psicología sabemos que todo lo que nos hace ser una persona adulta se aprende y de la misma forma puede ser desaprendida. Desaprender algo que no funciona para tu vida supone todo un reto y una terapia psicológica Cognitivo- Conductual te ofrece herramientas desde un marco científico, que sin duda te van a ayudar a ser una persona más feliz


¿Cuáles son los problemas más habituales que tratamos en terapias para adultos?
En el Centro Psicológico Conductual de Valencia trabajamos principalmente en:
Terapias contra la depresión, Tratamientos contra ansiedad, el miedo social, los ataques de pánico, y el control de la ira.
Somos un centro especializado en terapia para parejas y el tratamiento de problemas sexuales.


¿Qué etapas tiene una terapia?
Una terapia tiene 4 partes o fases:
1. Evaluación (recogemos toda la información sobre el malestar o problema de la persona).
2. Explicación del problema (analizamos y explicamos al cliente los factores que originaron el problema y qué lo está manteniendo en el presente).
3. Terapia (entrenamiento en aquellas herramientas y estrategias necesarias para superar el problema).
4. Seguimiento (sesiones diseñadas a mantener a través del tiempo los logros conseguidos durante la terapia)
Sea lo que sea, que estos momentos no te permite ser feliz, una terapia cognitiva Conductual o un entrenamiento psicológico centrado en modificar pensamientos y conductas inadecuadas te permitirá superar obstáculos y avanzar en tu vida.


¿Cuánto dura una terapia?
Por término medio suele durar entre 16 y 20 sesiones. Sin embargo esto depende del problema que tengamos que tratar y del compromiso que adquiramos con la terapia.

La terapia psicológica para adolescentes está pensada para ayudarles a manejar sus emociones, enfrentar dificultades y desarrollarse de forma saludable. Todo esto en un entorno seguro, donde pueden expresarse con libertad, acompañados por un psicólogo con experiencia en esta etapa.


Problemas de conducta
Las conductas desafiantes, como agresividad, impulsividad o desobediencia constante, pueden ser una forma en que niños o adolescentes expresan un malestar interno. La terapia les ofrece un espacio para explorar sus emociones, mejorar su autocontrol y fortalecer sus relaciones con adultos y con otros niños o jóvenes.


Trastornos de ansiedad
La ansiedad en adolescentes puede aparecer como miedo a separarse de sus padres, preocupaciones excesivas en el colegio o miedos específicos. En terapia, aprenden a entender lo que sienten, a desarrollar recursos internos y a afrontar los retos con mayor seguridad.


Dificultades emocionales y del estado de ánimo
Cambios bruscos de humor, tristeza frecuente, aislamiento o irritabilidad pueden ser señales de malestar emocional. La terapia para adolescentes ofrece un espacio seguro donde pueden expresar lo que sienten sin ser juzgados y aprender herramientas para sentirse más estables y seguros.

La terapia de pareja es un espacio de acompañamiento donde poder mirar la relación con mayor claridad, comprender lo que está ocurriendo y abrir nuevas formas de comunicación, cuidado y encuentro.
A veces aparecen conflictos repetitivos, distancia emocional, dificultades para entenderse o momentos vitales que generan desgaste. En terapia trabajamos para identificar esas dinámicas y construir maneras más sanas y respetuosas de relacionaros.
El proceso terapéutico se adapta a cada pareja. El objetivo es ofrecer un espacio seguro donde ambos podáis sentiros escuchados, comprender vuestras dinámicas y empezar a construir formas nuevas de relación.

Escuchamos vuestra historia, damos espacio a cada miembro para entender cómo está viviendo la relación, cuáles son sus necesidades y qué os ha traído hasta aquí.

Observamos la dinámica, identificamos patrones de comunicación, conflicto o distanciamiento que pueden estar manteniendo el malestar en la pareja.
Construimos nuevas herramientas, trabajamos recursos para mejorar la comunicación, regular los conflictos y reforzar el vínculo desde una base más consciente y respetuosa.

La terapia familiar sistémica es un espacio de acompañamiento en el que observamos no solo lo que le ocurre a una persona, sino también cómo se relaciona con su entorno más cercano. A veces, el malestar no se entiende del todo si se mira de forma aislada: también influyen los vínculos, la comunicación y las dinámicas familiares.
Desde este enfoque, trabajamos para comprender qué está sosteniendo el conflicto, favorecer nuevas formas de relación y ayudar a que cada miembro encuentre un lugar más seguro, claro y respetuoso dentro del sistema familiar.
El objetivo no es señalar a nadie, sino comprender lo que está ocurriendo y acompañar a la familia para que pueda relacionarse de una forma más consciente y saludable. Según la situación, las sesiones pueden realizarse con toda la familia o con algunos de sus miembros.
Escuchamos la situación, damos espacio a cada voz para entender cómo está viviendo el problema cada miembro y qué necesita en este momento.

Observamos los patrones, identificamos dinámicas relacionales, formas de comunicación y respuestas que pueden estar manteniendo el malestar o dificultando el cambio.

Construimos alternativas, introducimos nuevas herramientas para mejorar la convivencia, reforzar el vínculo y generar cambios reales en la vida cotidiana.

La terapia online te permite acceder a un espacio profesional, cercano y confidencial desde donde estés. Es una opción cómoda, flexible y eficaz para iniciar o continuar un proceso terapéutico sin necesidad de desplazarte.

A través de sesiones por videollamada, podemos trabajar ansiedad, gestión emocional, autoestima, relaciones, duelo, bloqueos personales o cualquier situación que esté afectando a tu bienestar, adaptándonos a tus tiempos y circunstancias.

Una forma cómoda y cercana de cuidar tu bienestar

La terapia online mantiene la calidad del acompañamiento psicológico y permite que puedas realizar tus sesiones desde casa o desde cualquier lugar donde te sientas cómodo/a, con mayor flexibilidad y facilidad de acceso.

Comodidad y flexibilidad

Realiza tus sesiones sin desplazamientos y con mayor facilidad para adaptarlas a tu rutina, horarios y circunstancias personales.

Espacio confidencial

Las sesiones se desarrollan en un entorno profesional, seguro y privado, cuidando la misma confidencialidad que en la consulta presencial.

Continuidad del proceso

Permite mantener el acompañamiento psicológico aunque estés fuera, viajes con frecuencia o no tengas un centro cercano.

¿Para quién puede ser una buena opción?

La psicología online puede ser especialmente útil si buscas un formato más flexible o si necesitas acompañamiento psicológico y te resulta difícil acudir a consulta de forma presencial.

  • Personas con horarios complicados o poco margen para desplazarse
  • Personas que viven fuera o no tienen un centro cercano
  • Quienes viajan con frecuencia y necesitan continuidad terapéutica
  • Personas que se sienten más cómodas en su propio entorno
  • Casos en los que se busca un acceso más fácil y flexible a la terapia

Qué es la ansiedad y cómo se convierte en un problema
No toda ansiedad es patológica. La línea está en si interfiere con tu vida.

La ansiedad es una respuesta fisiológica y psicológica ante una amenaza, real o percibida. En dosis adecuadas nos ayuda: acelera las decisiones, sharpens la atención, nos prepara para actuar. El cuerpo no sabe distinguir un depredador de una presentación en el trabajo: activa el mismo sistema.

Se convierte en un problema cuando esa alarma se dispara sin motivo proporcional, dura mucho más de lo necesario o limita cosas que antes hacías sin pensar. Cuando evitas situaciones, cuando el cuerpo está permanentemente en tensión, cuando la anticipación es peor que el evento en sí: ahí es cuando tiene sentido buscar ayuda.

Los síntomas más frecuentes que vemos en consulta:

  • Físicos: taquicardia, tensión muscular, dificultad para respirar, sudoración, molestias digestivas, insomnio.
  • Cognitivos: pensamientos intrusivos, anticipación catastrófica, dificultad para concentrarse, rumiación.
  • Conductuales: evitación de situaciones, rituales de comprobación, dependencia de personas o sustancias para calmarse.
  • Emocionales: irritabilidad, sensación de pérdida de control, vergüenza por «no poder con ello».

Experimentas un estado de ánimo depresivo la mayor parte del día. El estado de ánimo puede ser irritable.

Has observado una disminución del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades.

Sufres insomnio o hipersomnia de forma recurrente, ocasionándote cambios de humor.

Has tenido una pérdida importante de peso sin hacer régimen o un aumento considerable de peso.

Tienes fatiga o pérdida de energía casi cada día.

Sientes que tu capacidad para concentrarte ha disminuido y sientes indecisión en algunos momentos del día de forma asidua.

Tienes pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin o con un plan específico para suicidarse y/o tentativa de suicidio.

Tienes agitación y ralentización psicomotor, dos síntomas opuestos que pueden presentarse en diversas condiciones médicas y psiquiátricas.

¿Y si pudieras llevar lo que pasó sin que lo ocupe todo?

Entenderás qué le pasó a tu mente y por qué reacciona así.

Aprenderás a manejar los flashbacks, el estado de alerta y las reacciones físicas.

Podrás hablar de lo que viviste sin que te desborde.

Recuperarás la sensación de seguridad, dentro y fuera de ti.

Volverás a vivir en el presente, sin que el pasado decida por ti.

  • Pérdida o accidente
  • Relaciones dolorosas
  • Maltrato físico y psicológico
  • Abuso o violencia
  • Estrés postraumático (TEPT)
  • Ansiedad e hipervigilancia

El Trastorno de Estrés Postraumático Complejo (Trauma Complejo o TEPT-C) tiene su origen en al acumulación de experiencias traumáticas continuadas a lo largo del tiempo, especialmente en la infancia o en entornos donde la persona debía sentirse segura. Estas experiencias pueden incluir negligencia emocional, abuso físico o psicológico, abandono o dinámicas familiares disfuncionales.

Muchas heridas son invisibles y han sido normalizadas en la infancia​
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Una característica representativa del trauma complejo es que en muchas ocasiones se consideran «heridas invisibles», ya que en aquellos casos en que no se han dado agresiones de carácter físico extremo, las personas que han vivido experiencias de trauma complejo suelen tener dificultades para identificar como «traumáticos» esos eventos de sus vidas. Muchas veces, las experiencias traumáticas han sido de carácter sutil o encubierto, en forma de violencia y abandono psicológico y emocional, pudiendo ser difíciles de detectar, ya que además tienden a ser normalizadas en la vivencia de la dinámica familiar «normal» de la persona.​
¿Qué tipo de experiencias pueden dar lugar a trauma complejo?
Actitudes y conductas de indiferencia por parte de los padres.
Negligencia.
Abandono emocional, castigos de silencio (Ley del Hielo), ignorar al otro.
Tener que cuidarse a uno mismo, de hermanos pequeños o de los propios padres.
Guardar secretos de los padres o conocer información que no le corresponde por su edad.
Aislamiento, limitación de actividades, experiencias y relaciones sociales.
Deprivación de experiencias vitales importantes y significativas para el desarrollo (ej: limitación de la autonomía).
Diferentes formas de violencia psicológica como luz de gas (gaslightning) o culpabilización.
Vivir o presenciar violencia y agresiones físicas.
Amenazas, insultos, humillaciones.
Abuso Sexual, exposición a contenido de tipo sexual.

Síntomas del trauma complejo:

  • Emocionales.
  • Baja autoestima.
  • Sentimientos de inseguridad y desprotección.
  • Sentimientos de soledad, vacío.
  • Emociones de vergüenza y culpa.
  • Disociación.
  • Desregulación emocional, con estado de hiperactivación y/o hipoactivación.
  • Dificultades en las relaciones: Pueden implicar emociones de miedo o inseguridad, desconfianza, dependencia emocional, idealización de la relación, miedo al abandono o miedo a la intimidad.
  • Físicos y Somáticos.
  • Dolores de cabeza (cefaleas) y migraña.
  • Fatiga crónica.
  • Dolores musculoesquléticos.
  • Trastornos inflamatorios y patologías autoinmunes: artritis reumatoide, fibromialgia, etc.
  • Problemas digestivos: colitis ulcerosa, Síndrome de Intestino Irritable, SIBO, fagofobia, etc.
  • Somatizaciones.

¿Por qué es tan difícil aceptar la muerte de un ser querido?

Hay varias razones.

El duelo es una sensación de pérdida sin posibilidad de reparación. Además, nuestra sociedad es tanatofóbica. Nos crían, educan y forman de espaldas a la muerte, a la enfermedad y a las emociones desagradables pero necesarias en todo proceso de duelo: negación, enfado, tristeza, culpa.

Como dolientes, nos resulta difícil encontrar personas y espacios para poder expresar estas emociones. Sentimos que no nos permiten estar tistes, enfadados. O que, si nos lo permiten, lo cortocircuitan en cuanto pueden.

La terapia de duelo, de la mano de un profesional especializado y con experiencia, es el lugar donde poder transitar y vivenciar todas esas emociones para poder elaborar el proceso de duelo de una manera sana y eficiente.

La muerte de alguien importante cambia nuestra manera de relacionarnos con los demás, con el mundo y con nosotros mismos. En la terapia de duelo no solo se trabaja el duelo principal, sino también los duelos secundarios (aquellos vínculos con familiares y amigos que nos decepcionan y quedan dañados tras la pérdida), así como las pérdidas acumuladas (duelos previos que no se habían elaborado suficientemente).

Nadie sabe más de tu proceso de duelo que tú mismo. Como psicólogo especialista en duelo mi papel es el de copiloto: pondré a tú disposición todas las herramientas, dinámicas ejercicios y actitudes que, en mis más de 20 años de experiencia, han sido útiles a los 22000 dolientes que he tenido la fortuna de acompañar, pero tú como piloto me tendrás que ayudar a personalizarlo para que seamos lo más eficientes en nuestro trabajo.

La intervención y el acompañamiento profesional en duelo reconducen el proceso a un duelo normal, evitando el duelo complicado y crónico, atenuando el dolor y evitando un sufrimiento innecesario.

El objetivo no es olvidarme del ser querido sino aprender a integrarlo con una tristeza sostenible, que me permita seguir viviendo y relacionándome con los demás y conmigo mismo de una manera más sana y plena.

¿Por qué nos cuesta tanto aceptar una ruptura de pareja?
En el duelo de pareja no sólo tenemos que aceptar la separación sino también transitar el miedo a vivir sin la persona que fue nuestra compañera y sin los amigos, familiares, aficiones y espacios comunes que perdemos tras la ruptura. En muchas ocasiones debemos abandonar los proyectos futuros y el ideal de pareja y familia que habíamos construido. Todo ello, a la vez que tomamos decisiones cruciales sobre nuestros hijos, en caso de tenerlos, la vivienda y nuestras condiciones de vida futuras.

Poder contar en esta travesía con un psicólogo especialista en duelo de pareja nos permite, como dolientes, tomar consciencia de cuáles son nuestros patrones vinculares para poder integrar la ruptura de una manera más eficiente y sana.

Una vez que se nos rompe el ideal romántico, la sociedad nos empuja a reemplazar la pareja cuanto antes, o bien con otra pareja o bien apoyándonos en el trabajo, la familia, el placer o nuestros hijos. Cerrar la herida antes de que cicatrice del todo no solo hace que el proceso de duelo sea más largo y complicado sino que nos priva de la oportunidad de descubrir cual es nuestro patrón vincular. No solo se trata de aliviar el malestar por la ruptura sino de no volver a caer en las mismas situaciones.

Antes de la ruptura.

¿Cuándo tomamos consciencia de la crisis de pareja y tememos tomar decisiones concretas por culpa o miedo a equivocarnos?

Apoyarse en un psicólogo especialista en procesos de duelo de pareja nos ayuda a tomar las decisiones con menos miedo y sufrimiento, así como a desgranar si el malestar proviene de la pareja o de otro lugar.
Durante la ruptura

Contar con un profesional que nos dé soporte emocional y terapéutico ayuda a ver los diferentes escenarios posibles y a transitar con menos vértigo cada uno de los hitos necesarios en la separación.


Duelo de pareja

Construir la autopsia psicológica de la relación, no solo el detonante sino también las causas, entendiendo de dónde veníamos emocionalmente cuándo se formó la relación, qué papel han cumplido otras parejas pasadas, nuestra educación o cómo se ha construido el ideal de pareja a través de la familia de origen, nos ayuda a tomar consciencia y a modificar nuestra manera de relacionarnos desde el presente hacia el futuro.

El duelo de pareja es una oportunidad de conocernos a nosotros mismos; de descubrir cómo tapamos las emociones desagradables, pero útiles; cómo nos vinculamos no solo con la pareja de la que nos estamos separando sino de las parejas referentes -es decir, aquellas con las que comparamos nuestra última relación de manera consciente o inconsciente-, y, en general, de la familia de origen y el resto de las personas. Es una información valiosísima para comprender cómo nos vinculamos y si queremos repetir el patrón o modificarlo.

Horarios

Lunes a Jueves de 10 a 20 hrs

Viernes de 10 a 17 hrs

Contacto

Email: info@pilartorrespsicologia.com

Tlf: 655 572 027

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